Durante siglos, una densa cubierta selvática mantuvo este yacimiento oculto a la vista y, con él, un notable conjunto de artefactos: objetos de forma poco familiar y, en muchos casos, de función enteramente desconocida. Su elevado número, así como la inusual densidad con que fueron depositados, ha llevado a algunos investigadores a proponer que el emplazamiento sirvió como una extensa necrópolis: según esta lectura, los objetos habrían acompañado a los difuntos, provistos para su uso en el más allá. Otros no comparten esta interpretación. La variedad de los hallazgos, junto con la aparente ausencia de una disposición coherente, ha sugerido a algunos una hipótesis alternativa: que se trataría de un lugar de intercambio, quizá un mercado de dimensiones considerables. Una tercera propuesta, formulada más recientemente, sostiene que el yacimiento habría funcionado como tribunal de justicia, lectura motivada sobre todo por la recuperación de varios dispositivos cuya forma parece compatible con la administración de castigos. Hasta la fecha no se ha alcanzado consenso alguno. Los objetos aquí expuestos se presentan, por tanto, sin una atribución firme de su propósito.