Este sitio, descubierto fortuitamente en lo que antes se consideraba una cueva natural, es de un tamaño extraordinario. Su estructura de varios pisos debe haber cumplido alguna función pública vital, siendo capaz de albergar a miles de personas a la vez. Algunas escaleras impresionantes, que en parte siguen en pie, sugieren una función ceremonial en la que una persona —un sacerdote o un gobernante— podía ser elevada para que todos la vieran. Una interpretación que se ve corroborada por la existencia de amplios balcones que permitirían a la población observar y participar. Sin embargo, la mayoría de los artefactos se han encontrado en espacios más pequeños dentro de la estructura principal. Estos podrían haber sido cámaras funerarias o —como han propuesto otros académicos— relicarios sagrados accesibles únicamente para el clero.