De dimensiones modestas, este yacimiento apenas merecería atención de no ser por una circunstancia notable: se han identificado desde entonces varias estructuras comparables a lo largo de las Tierras Antiguas, cada una de ellas portadora de un repertorio idéntico de símbolos y de artefactos de tipología estrechamente afín. Entre estos últimos, las pequeñas estatuillas votivas se repiten con llamativa constancia.
La uniformidad del sistema de signos, así como su amplia distribución geográfica, ha suscitado dos lecturas principales. La primera sostiene que se trataría de lugares de culto: una red de santuarios, quizá, unidos por una práctica devocional compartida. La segunda, apoyándose en el carácter aparentemente normalizado de los hallazgos, propone en cambio que las estructuras albergaban alguna forma de autoridad local, y que los símbolos recurrentes cumplían una función administrativa antes que sagrada.
Ambas interpretaciones no son necesariamente excluyentes. A falta de inscripciones descifrables, la cuestión permanece abierta.